En menos de una década, el edificio de la ESPE reflejaba una
imagen de estrechez por la cantidad de alumnos y por el espacio limitado para
laboratorios, áreas deportivas y residencia universitaria. Este hecho señalaba
la necesidad de un nuevo campus politécnico, un proyecto a gran escala, que permitiera
cumplir con holgura todas las actividades propias de una universidad:
académicas, deportivas, sociales, culturales y de residencia.
El proyecto no se hizo esperar. Las
primeras ideas de planificación de la obra nacieron en 1983, en el cuarto piso
del Cuerpo de Ingenieros del Ejército. Para esto, ya se disponía del terreno:
la hacienda Santa Clara, junto al río del mismo nombre, localizada cerca de
Sangolquí, en el Valle de los Chillos.
El inicio efectivo de la construcción se
dio en 1989, sobre una extensión de 49 hectáreas de terreno. La primera fase de
infraestructura vial y movimiento de tierra estuvo a cargo de los trabajadores
y maquinaria del Ministerio de Obras Públicas. Pasada esta etapa, se iniciaron
los trabajos de construcción de los edificios y vías internas, con un grupo de
trabajo compuesto por 1000 albañiles y 70 maestros mayores, teniendo como cabeza
de la obra al teniente coronel de ingenieros Nelson Suárez y al arquitecto Hugo
Ayala, en calidad de planificador.
Las primeras construcciones que se podían
apreciar fueron el edificio de los laboratorios de Electrónica y el primer piso
de la residencia. La casa nueva se inauguró a finales de 1991, con la presencia
del doctor Rodrigo Borja Cevallos, Presidente de la República, y se estrenó en
el primer semestre de 1992, con una población aproximada de 9.000 estudiantes
con régimen presencial y a distancia; 300 profesores, directivos, personal
administrativo y de tropa.
Esta magna obra fue posible gracias al
apoyo del Gobierno central, a la gestión directa del general Germán Ruiz
Zurita, Comandante General del Ejército y a quien ejerció las funciones de
rector de ese entonces, coronel Rodrigo Guerrero Martínez.
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